
Se abre la puerta a la reflexión sobre los retos, en el ámbito local, del nuevo tiempo que seguirá a la constitución de los ayuntamientos tras las elecciones del 22 de mayo.
En el caso de Laudio, la legitimidad otorgada a Bildu para gobernar y la responsabilidad deseada de la oposición para aceptarlo, puede contribuir a dar un espaldarazo, si nos atenemos a su base programática y al talante de quienes serán nuestros y nuestras gobernantas, a la implicación activa de la ciudadanía local.
Desde la prudencia que me exige el saber que mi mirada a la realidad es simplemente una más, voy a señalar algunos desafíos locales que deberían ser incorporados a la agenda pública. En muchos casos se trata, simplemente, de la continuidad, necesariamente revisada, de políticas que se han venido desarrollando; en otros, simplemente, de lo que entiendo debe ser la incorporación de nuevas prácticas.
La toma en consideración de la ciudadanía en la definición de las políticas públicas locales debe ser el resultado de un compromiso estratégico de gestión. Disponemos de herramientas cuyo funcionamiento deberá ser revisado con el fin de hacerlas más eficaces. En esta misma materia, el desafío más novedoso sería el compromiso con la exploración escenarios de consulta al conjunto de la ciudadanía en aquellos temas de controversia municipal. Se trata simplemente de dar pasos en esa dirección atreviéndonos a realizar consultas, previa la realización de procesos deliberativos, ante circunstancias o proyectos concretos. Casos tenemos: el proyecto eólico en Jesuri, con su línea de evacuación a Gardea, podría ser uno; la ordenación de los tráficos en algunos ámbitos del municipio podría ser otro ejemplo.
En lo referente a proyectos que son trascendentales para el municipio señalaría los siguientes: la culminación de la revisión del planeamiento urbanístico, para la que el proceso realizado en el último trimestre de 2010 ha dejado significativos criterios; la rehabilitación del parque de Lamuza y de sus edificios, que ya cuenta con un Plan Especial recientemente aprobado; la búsqueda de financiación para el proyecto del Multiusos que, de acuerdo con las aportaciones ciudadanas y de los grupos culturales, debería coexistir con las instalaciones del parque, lo que posibilita la revisión del volumen del proyecto, reduciendo su presupuesto, así como la dotación de infraestructuras socioculturales básicas a los barrios que no las tienen; la realización de los numerosos, y tasados, proyectos urbanísticos, que afectan al conjunto del municipio, de acuerdo con criterios debatidos y compartidos de prioridad.
Por último, me gustaría señalar un reto de estilo o actitud. Tiene que ver con la necesidad de construir nuestro pueblo entre todos y todas. De lo contrario, nunca será posible y los proyectos dormirán en el cajón de los sueños. Desgraciadamente hemos estado demasiado preocupadas en poner palos en las ruedas de la gestión. Hemos conocido la alternancia, y los argumentos utilizados por el gobierno y la oposición han sido siempre muy parecidos, con la salvedad de que no siempre han estado los mismos grupos en gobierno y oposición. Las instituciones supramunicipales (DFA) tienen una gran deuda con los municipios y hemos de hacérselo saber desde los pueblos, trabajando de un modo cooperativo y, en su caso, practicando una oposición constructiva y responsable.
Se trata, solamente, de apuntes para la definición de los retos locales. Sé que es una visión cargada de sesgo, mutilada. Habrá que definir los retos de cada temática: la crisis y el paro, la fiscalidad, la xenofobia emergente, las prioridades sociales, etc. Si somos capaces de dotarnos de procedimientos atrevidos, serán atrevidas sus consecuencias, aunque nos equivoquemos. Nunca podremos negar, sin embargo, que han nacido de nuestra voluntad.
Epi Zurimendi